¡JÓ QUE BICHOS! Cymothoa Exigua

Al igual que con otros seres vivos, me ocurre que los parásitos me resultan tan asquerosos como interesantes. Es por eso que he decidido hablaros de la Cymothoa Exigua. Este parásito os dejará sin palabras, pero tranquilos, no afecta a los humanos.
Es un crustáceo isópodo de la familia de los cimotoidos. Se trata de un parásito que se adhiere a la lengua de su pez anfitrión mediante sus tres pares de patas delanteras, y bebe de la arteria que suministra de sangre a este órgano. Con el tiempo, la lengua se atrofia y desintegra, y el crustáceo reemplaza la función del órgano con su propio cuerpo y releva allí la tensión sanguínea del sistema circulatorio del anfitrión. El pez puede utilizar al parásito como si fuera una lengua normal, y no recibe mayor daño, pues la Cymothoa Exigua se nutre de las mucosas del pez y no parece mostrar especial interés en la comida que este ingiere.                                                                                                                                                      

Se reproducen sexualmente pero en la actualidad no se sabe mucho acerca de su vida de padres. A medida que maduran, se convierten en hembras; el apareamiento probablemente ocurre en las branquias. Si no hay presente una hembra, sino solo dos machos, uno de ellos puede convertirse en una hembra después de que crezca hasta los 10 mm. de longitud. La hembra se abre camino a la boca del pez, donde utiliza sus garras delanteras para adherirse a la lengua del pez. Es probable que los jóvenes primero se adhieran a las branquias de un pez y luego se conviertan en machos. Se trata del único parásito conocido que sustituye con éxito un órgano de su anfitrión.
                                                                                                                       Daniel Morales Pulido



3 comentarios:

  1. Asqueroso e impresionante que haya seres vivos que se dediquen a hacer estas cosas Dani , jajajajaja. Parásitos.

    Lo más gracioso y lo que más cabe destacar de este crustáceo es que al pez no le supone ningún problema, todo lo contrario, incluso es beneficioso tener este parásito, ya que este funciona igual que su lengua. En un principio se alimenta de su lengua, posteriormente de sus mucosas. Sin duda un ser vivo. como diría Jesulín de Ubique, en dos palabras, im - prezionante.

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  2. Dios, es increíble lo que verdaderamente pueden hacer los parásitos desde tiempos remotos.
    Había oído de parásitos que se acoplan a la piel así como las garrapatas u otros animales de la familia de los gusanos que van creciendo en el estómago a medida que el animal en el que se encuentra va ingiriendo alimentos del exterior.
    estos parásitos provocan daños colaterales graves o simplemente molestias pero no actúan ni mucho menos como un órgano funcional primario del cuerpo como es la lengua que nos ayuda a ingerir los alimentos con mayor facilidad.
    Me ha gustado bastante ya que nuca había oído una cosa semejante y me ha impactado bastante.

    además como bien ha dicho mi amigo calor no produce ningún tipo de daño en el organismo de dicho pez , además le beneficia, lo que quiere decir que llegaría a ser bueno tener un parásito como este dentro de la cavidad bucal .
    No obstante al pez no le importaría pero quizás a otro tipo de peces acuáticos si les resultaría molesto.

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  3. Mi primera reacción al ver esta aportación fue de resignación porque tenía pensada hacerla.
    La segunda fue de sorpresa debido a que nadie se espera ver a un pez con un "bicho" dentro de su lengua.
    Y la tercera fue de ganas de aportar algo más. Al hilo de lo que bien dice Daniel, el hecho de que se atrofie la lengua es simplemente porque no le llega sangre, pues la obtiene el crustáceo isópodo y no es otorgada a su debido remitente. A medida que el crustáceo crece, menor cantidad de sangre termina llegando a la lengua del pez nombrado.
    Además querría añadir que cumple la función de lengua porque, como se nos explica, el crustáceo aplica su propio cuerpo para desarrollar la función del órgano relevado, pero...¿cómo?
    Para cumplir esto, debe de unir su propio cuerpo a los músculos del talón de la lengua del pez al que ocupa (Pargo Lunarejo).
    Gran aportación, asqueroso... ¡pero mola!

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