El riesgo de cáncer se reduce a la mitad en pacientes con enfermedades del cerebro


El alzhéimer, la esquizofrenia y el párkinson son el reflejo de un cerebro enfermo. Pero las tres enfermedades neurológicas comparten una propiedad menos conocida: la capacidad para proteger a sus víctimas frente al cáncer. Ésto se intuía desde hace años en las consultas de neurólogos y psiquiatras. Ahora la sospecha se ha confirmado con análisis biocomputacionales que han desvelado, por primera vez, la relación genética entre el cáncer y las enfermedades del sistema nervioso.El análisis, realizado por el grupo de Alfonso Valencia del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ha identificado casi un centenar de genes que explicarían esta extraña relación entre enfermedades aparentemente tan distintas.Confirmar esta protección genética abre ahora una nueva vía para tratar tanto las enfermedades oncológicas como las neurológicas. Una fórmula sería probar fármacos psiquiátricos contra tumores y del cáncer contra enfermedades del cerebro. Los detalles se publican en la revista «PLOS Genetics».Dats de 1.700 individuosEl hallazgo se ha hecho tras cruzar los datos de expresión génica de casi 1.700 individuos procedentes de más de 30 estudios sobre enfermedades del sistema nervioso central (alzhéimer, párkinson y esquizofrenia) y tres tipos de cáncer (colon, pulmón y próstata), aunque no se excluye al resto de patologías del sistema nervioso y otros tumores. «Es lógico pensar que si existe una correlación tan obvia en estas enfermedades que hemos estudiado ocurra lo mismo en otras enfermedades neurológicas y con otros tumores. Podríamos afirmar que en estos pacientes psiquiátricos o neurológicos disminuye el riesgo global de cáncer entre un 30 y un 50 por ciento», explica Valencia, vicedirector de Investigación Básica del CNIO.

1 comentario:

  1. ¿Cómo a un investigador se le ocurre cruzar datos aparentemente inconexos y además encontrar una relación entre ellos que abre un nuevo campo de investigación? ¡¡ Cuánto por investigar, cuánto por descubrir... ¡¡ Qué gran futuro!! Buena entrada Ana

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