La tierra jamás deja de sorprendernos con sus bellezas, curiosidades y paisajes increíbles. Así, cuando creíamos haberlo visto todo, siempre surge algo nuevo que nos dejará maravillados.
En este caso, quiero hablar
sobre Pamukkale (castillo de algodón), en el sudoeste de Turquía. La antigua
ciudad de Hireápolis se construyó en lo alto del ‘castillo’, que en
total tiene 2700m de
longitud y 160m de altura.
El origen fue debido a movimientos
tectónicos en la depresión de la falla de la cuenca del río Menderes, que causaron
frecuentes terremotos y también la aparición de numerosas fuentes de aguas
termales. Estas aguas con alto contenido en minerales crearon Pamukkale.
Este fenómeno natural produce
gruesas capas blancas de piedra caliza y travertino(roca
sedimentaria formada por depósitos de carbonato de calcio) que bajan en
forma de cascadas por la ladera de la montaña, lo que da la sensación de estar
ante una catarata congelada.
Estas formaciones también toman
el aspecto de terrazas de travertino en forma de medialuna que contienen una
capa de agua poco profunda.
Entre una terraza y otra hay
estalactitas que las sostienen y las unen. Los depósitos más recientes de carbonato de calcio le
dan al lugar un aspecto blanco deslumbrante.
He escogido este paisaje
porque me parece un sitio precioso por sus terrazas de piedra caliza, por sus
aguas cristalinas y que siendo tan sorprendente es muy poco conocido. Si no
fuera por este trabajo no sabría que existía esta maravilla.
Alicia
Ruiz Guerrero








